martes, 28 de mayo de 2019

DANIEL LÓPEZ MARTÍN. "LA EJECUCIÓN". PRIMER PREMIO. 3º Y 4º ESO. CURSO 2018-2019


El pregonero terminó de decir los cargos y derechos, y en ese momento, el verdugo accionó la palanca del patíbulo, que hizo que unas trampillas se abrieran para que los condenados cayeran al vacío. Muchos se partían el cuello con la soga y morían al instante, pero otros se resistían y sufrían ahogándose hasta que la parca se los terminaba de llevar.

Enseguida, los guardias hicieron pasar a otro grupo de personas, y los verdugos se encargaban de pasar la soga al cuello de los que iban a ser sentenciados a muerte. Uno de los ajusticiados, un chico joven de melena castaña y rostro descompuesto por el miedo, la culpa y el arrepentimiento que llevaba encima, llevaba algo entre las manos, atadas por grilletes al frente. Parecían las cuentas de un rosario de madera roto, y lo hacía pasar entre sus dedos mientras murmuraba lo que podía ser una oración, pidiendo a Dios que le salvara de la muerte, o que le acogiera tras su arrepentimiento.


Mientras tanto, el pregonero seguía vociferando cargos y leyes violadas, con sus respectivas sentencias. Palabras absurdas, dado que la sentencia siempre era la pena capital.

Me encaminaba, encadenado, hacia mi destino, con mis cavilaciones que no habrían de durar mucho más, para que dieran paso a asimilar lo que me iba a suceder. De vez en cuando me quedaba mirando a algún que otro guardia, o los carros llenos de cadáveres que abandonaban el recinto. La fila avanzaba, y por casualidad vislumbré a un infante. Un niño que apenas rozaría los trece años de edad, con unos harapos que cubrían el delgado cuerpo que poseía.

Sin poder evitarlo, pensé en que cómo podía un niño haber cometido algún delito. Normalmente siempre se dice que los niños son inocentes y merecen perdón, pero sin embargo, ahí estaba, esperando a que la cuerda le asfixiara hasta la muerte.

La fila continuaba avanzando, lenta pero inexorable. Continuaba mirando al niño, que parecía tener asumida su suerte. Algo sorprendente, dado que yo estaba acongojado por tan solo tener que pasear descalzo ante la atenta mirada de ciudadanos que esperaban con ganas mi muerte, y la de todos los criminales que había encadenados, todos por una cadena que sujetaba pies y manos, pero que dejaban algo de libertad de movimiento, aunque tampoco mucha. Probablemente eso sería nuestro último regalo, poder dejar que el viento se deslice entre nuestros dedos antes de que terminemos dentro de una caja por los restos. Aunque no todos teníamos ese privilegio, algunos iríamos a parar a una fosa común, donde decenas de cadáveres desconocidos entre ellos se apelotonarían y pudrirían juntos.

Algo nubló mi mente, y casi de manera automática comencé a rememorar mis inicios en los robos y hurtos. Comencé siendo un niño, tal y como podría ser aquel que ya estaba siendo preparado para ser ahorcado, y terminaré con apenas veinte años. Igual es algo cruel, puesto que no he obtenido ni un juicio justo, ni una segunda oportunidad. La justicia está corrompida por aquellos a quienes nosotros mismos elegimos, o directamente nos obligan a elegir.

Mis andanzas con gente el doble de mayor que yo, mis furtivos y breves romances… Todo me llegaba a la cabeza en ese momento. Casi podía componer una secuencia que narrara mi vida entera, una vida que había estado llena de peligros y carente de lujos.

El ruido de la palanca accionándose, las trampillas abriéndose y las cuerdas tensándose cada vez se tornaba más y más audible, lo que indicaba que ya estaba bastante cerca del cadalso. Podía escuchar todos los detalles de tan cruel método de justicia. Los murmullos de los condenados, el crujir de los tablones al ser pisados y hasta casi podía sentir la respiración del verdugo que sin miramientos hacía funcionar el mecanismo que daba muerte a la que yo consideraba como mi gente. Es algo común entre nosotros: no nos conocemos, pero sabemos que somos familia.

Sin poder retrasarlo más, comencé a subir los peldaños de la estructura tambaleante de madera, arrastrando una cadena que no tenía fin y que tenía a todos los próximos visitantes del patíbulo conectados.

Noté cómo el verdugo respiraba en mi nuca, mientras hacía pasar la gruesa cuerda por mi cuello. Era muy áspera y dura, parecía que hasta el mismo material compartía semejanzas con los jueces, inflexibles y crueles.

Me despedía en silencio de todo lo que había conocido y de todo lo que me faltaba por conocer, mientras cerraba los ojos en pos de intentar sentir lo menos posible hasta mi fallecimiento. Comencé una cuenta atrás, empezando desde el quince hasta el cero, número que nunca llegó.

Percibí cómo el ejecutor posaba su tosca mano en la palanca que firmaría mi sentencia final y apreté los labios para que todo pasara cuanto antes.

No sucedió nada durante unos segundos. Iba camino del tres cuando en la lejanía se escuchó un disparo, lo que me sobresaltó e hizo que mirara a los lados de manera presurosa, para dar cuenta de lo que había pasado: habían asesinado a mi asesino. Un agujero de bala en plena frente se hacía notar, y abría paso a la sangre, que se escurría entre las tablas del suelo.

De nuevo, segundos pasaron, hasta escuchar un rudo golpe que nos hizo ponernos más nerviosos todavía. La reja que separaba el patio de ejecuciones con las calles había caído, y ahora entraban al galope muchos hombres, que comenzaron a tirotear con pistolas de chispa y a arrollar a los guardias. Creía que se trataba de una batalla, pero no caía en cuenta de que no se había anunciado ninguna guerra, ni que tampoco los presos estaban siendo masacrados. Todo indicaba a que las tiranías políticas y las corruptelas estaban a punto de ser erradicadas: había comenzado una revolución.

Pronto fui liberado de mis ataduras por unos hombres, que también habían liberado ya a gran parte de los presos, que ahora se rebelaban contra sus captores.

Corrí liviano entre el caos, palpándome las muñecas para calmar el dolor de los grilletes por su apretura y peso, hasta alcanzar un solitario caballo que parecía estar esperándome. Me subí y tomé las riendas, hincando mis maltratados talones en su lomo para indicarle que se echara a galopar.

Poco a poco los ruidos se fueron sofocando, y tras romper mi largo silencio, ofrecí mi propia sentencia: «Al diablo con todo. No pienso formar parte de esta revolución. Yo me largo para ver mundo, y no tener que imaginármelo en el cadalso

SAÚL MORENO FUENTES. "EL VIAJE DE NEWT FOSTER".ACCÉSIT. 3º Y 4º ESO. CURSO 2018-2019


Newt se sentó en el asiento al lado de la ventanilla, al lado de su madre Anne.
En el asiento del frente, estaba Nicolas, su padre. El avión empezó a coger
carrerilla y se desprendió del suelo.
  • ¿Cuándo llegamos? —preguntó Newt.

  • Estaremos allí sobre las diez y media. —contestó Anne Foster.

Era la primera vez que los Foster montaban en avión. Newt en el aeropuerto de
Londres estaba atemorizado, pero ahora está más tranquilo.
A medida que el avión se elevaba, Newt pudo ver como dejaban atrás la capital
Británica y poco a poco se acercaban más a las nubes. Cuando por fin el
aeroplano se estabilizó, a Newt le empezaron a pesar los párpados y cayó en
un profundo sueño.

De repente, empezó a notar como su asiento empezaba a agitarse cada vez
más bruscamente; fue entonces como se despertó.

  • ¿Qué ocurre? —gritó alterado.

  • Hay turbulencias —respondió su madre—, ocurren con frecuencia.

Pero entonces el avión comenzó a moverse frenéticamente. Newt miró por la
ventana; no podía ver nada, solo una niebla muy densa.

  • Estamos dentro de una nube —afirmó, mirando a Anne Foster.

Volvió a mirar por la ventana. No dio crédito a lo que estaba viendo: las nubes
se teñían de color violeta. Antes de que pudiera decirle algo a su madre, Newt
notó como el avión empezaba a caer, dando vueltas. Al chico le entraron
náuseas, justo segundos antes de que el avión se estrellase contra una colina.
Nadie estaba herido, cosa que a Newt le extrañaba. De pronto, un gas
amarillento se esparció lentamente por el interior del vehículo. Newt sintió que
se desmayaba. Cuando empezó a cerrar los ojos, pudo vislumbrar una serie de
siluetas y sombras, que se movían por todo el pasillo del avión, hasta que al
final, cedió y se desmayó completamente.

El joven chico recuperó la conciencia; abrió sus ojos lentamente. Miró a su
alrededor; veía muchos árboles, unas grandes montañas a lo lejos y, en la
falda de una de esas montañas, había un elegante palacio. Se dio cuenta de
que estaba atado a un árbol. Intentó sacudirse para liberarse, en vano.

Después de un par de intentos más, Bajó la mirada; estaba rodeado de una
tribu de criaturas extrañas, muy bajitas de color azul, de orejas y narices
grandes y una cola enroscada como la de un cerdo. Llevaban lanzas en sus
manos y parecía preparar una hoguera.

  • ¿Dónde estoy? —preguntó aturdido.

  • ¡Smalimb aigent! —gritó unas de las pequeñas criaturas.

Newt observó como todos ellos se abalanzaron sobre él; empezaron a tirar de
sus prendas y le alzaron. Iban en dirección a la hoguera y justo antes de tirarle
al fuego, alguien le agarró y corrió con Newt fuera del peligro de esas criaturas.
Era una chica de cabellos largos y dorados, ojos de color esmeralda. Cargaba
con un arco y un carcaj en la espalda.

Llevó a Newt a una cueva, fuera del peligro de esos seres azules.
Bib das — pronunció, a la vez que me entregó un frasco con un líquido grisáceo.

Él no entendía su idioma, pero la intención era clara. La miró a los ojos durante
unos segundos, y acto seguido bebió del frasco.

  • Ahora me entiendes, ¿verdad? —dijo la chica dulcemente— Eso es una poción para que puedas entender cualquier idioma.


Newt tardó un poco en responder.

  • ¿Dónde estoy? ¿Quién eres? ¿Qué eran esos bichos?...

  • Calma — Respondió la joven — Te responderé a todas esas preguntas:

Yo soy Penny, soy un fent , muy parecidos a los elfos pero sin las orejas

puntiagudas. Estás en Farnia, hogar de todo tipo de criaturas mágicas y

animales fantásticos, como esos seres azules llamados Strups.

Desafortunadamente, casi todas las criaturas están controladas por Veill,

el hechicero: su intención es apoderarse del reino y del palacio de la

reina Daphne.

  • ¡Eso es terrible! —exclamó Newt

Sonó un estruendo en el exterior. Los dos miraron hacia donde el sonido se
originó. Penny otorgó a Newt una espada
  • Ten —dijo Penny— Tienes que vencer a Veill con esta espada, y liberar

a nuestro pueblo y a todos los seres mágicos de su locura.

  • ¿Por qué yo? —inquirió Foster.

  • Cuenta la leyenda que un humano llamado Newt caería del cielo en un

pájaro de titanio, y acabaría con el hechicero Veill con la espada que fue

forjada hace eones por los creadores del universo. Si quieres regresar a

tu reino, debes hacerlo.

Newt estaba a punto de echar a llorar, pero se contuvo y se armó de valor.

  • De acuerdo, hagamos esto.

  • Bien, hay que llegar a lo alto de la torre del hechicero, ¿estás listo?

  • Sí.

  • Entonces, ¡a por todas!
Penny y Newt salieron corriendo de la cueva y llegaron hasta el portón del
castillo de Veill. Empezó a chispear débilmente. Un dragón dormido estaba
tapando la entrada. Pasaron cautelosamente rodeando al dragón.
Empezaron a subir escaleras y más escaleras, hasta que se toparon con una
sala. Solo había un peluche en el medio de la habitación. Newt y Penny se
acercaron a él.

  • No podéis pasar —dijo una voz chillona.

Era el peluche; estaba hablando.

  • Déjanos pasar —espetó Newt.

  • Solo si resolvéis un acertijo.


  • ¿Y cuál es? —preguntó Penny.

  • El acertijo es: ¿En dónde hay ríos, pero no agua, hay ciudades pero no

edificios, hay un bosque pero no hay árboles? Solo tenéis una

oportunidad, sino preparaos para lo peor.

  • Es complicado… —dijo Newt.

Estuvieron pensando, pero no dieron con la respuesta…

  • ¡Ya lo tengo! —exclamó Penny— la respuesta es en un mapa, porque solo es un dibujo.

  • Correcto —contestó el peluche— Ahora podéis pasar.

Una compuerta se abrió al instante. Los chicos se apresuraron en seguir
subiendo hasta lo alto. La lluvia empezó a caer con fuerza; se escucharon
algunos truenos. Llegaron a otra sala que no aparentaba tener nada. Ellos
siguieron hacia delante.

  • ¡Ayy! —chilló Newt.

  • ¿Qué ocurre?

  • ¡Me he dado un golpe en la nariz! —dijo Newt rascándose en el golpe.

  • ¿Con qué? No hay nada


Penny estiró el brazo y tocó una pared, pero no la podían ver.

  • Es una pared invisible — Afirmó

  • Pues en algún lado tiene que estar la salida, ¡mira! ¡aquí está!

Pero de nuevo Newt se volvió a chocar contra la pared; es un laberinto
invisible. Tardaron un buen rato en salir de él y continuar con la misión.
Subieron todavía más deprisa que antes hasta llegar donde se hallaba el
hechicero Veill.

  • Os estaba esperando —dijo el hechicero con sarcasmo

Veill se llevó la mano a su bolsillo y de él saco una varita. Antes de que pudiera
pronunciar ningún hechizo, Penny lanzó una de sus flechas contra la mano del
villano. Este soltó la varita de inmediato. Entonces Newt aprovechó se acercó
corriendo hacia el hechicero, aun que fue demasiado tarde, porque el mago dio
a un botón que activó a una alarma muy ruidosa. Newt y Penny se llevaron las
manos a los oídos.

La alarma paró, por los grandes ventanales de lo alto de la torre, los dos
jóvenes vieron como el dragón volaba en frente de ellos, escupiendo una
llamarada tan potente que rompió el cristal.
Newt con osadía se lanzó hacia el lomo de la criatura. El dragón intentó
quitárselo de encima, sin resultado. El reptil alado se elevó todavía más.

En medio de la tormenta, Newt se puso de rodillas, alzó la espada y la clavó en
el cuerpo del dragón. Este empezó a perder fuerzas y cayó hacia abajo junto a
Newt. Justo cuando Newt iba a tocar el suelo con la cara, Penny le lanzó un
hechizo con la varita del hechicero que lo volvió a subir a donde ella se
encontraba.

  • Gracias —masculló Newt entre jadeos.

Desde arriba, vieron como el dragón desaparecía en la oscuriad. El malvado
estaba tirado en el suelo, débil y magullado.

  • Es hora de acabar con esto —anunció Newt

La espada atravesó el cuerpo de Veill, descomponiéndose todo su cuerpo,
hasta solo quedar cenizas. Al momento, todas las criaturas mágicas de Farnia
dejaron de estar controladas y así poder vivir en libertad. Entonces, Newt y
Penny se dirigieron al palacio de la reina Daphne.

  • Gracias a ti, joven Newt, nos hemos librado del hechicero Veill y sus

  • fechorías. Por tanto, te concedo la posibilidad de volver a tu reino.


  • Estaremos muy agradecidos —sentenció la reina Daphne.

La reina creó un portal con la espada con la que acabó con el mago, que le
llevaría hasta su mundo. Newt se adentró en el portal. No veía nada, estaba
todo oscuro. Escucho una voz…

  • Newt, ¡Newt!, ¡Despierta! —dijo una voz familiar.

  • ¿Qué? —preguntó Newt desorientado.

  • Te has quedado dormido durante todo el vuelo, ¿no te acuerdas?

Fue entonces cuando abrió sus ojos; era su madre Anne.

  • ¡Mamá! —gritó ilusionado el niño.

Newt se lanzó sobre su madre y la abrazó con fuerza.

  • ¡Estás viva! —musitó entre sollozos

  • Pues claro que estoy viva, anda, bajemos del avión.

Su hijo asintió con lágrimas de alegría en los ojos. Al final, Newt se llevó un
inolvidable recuerdo de su primer vuelo en avión. Cuando cogieron el equipaje
se preguntó: ¿Fue solo un sueño, o todo lo que ha vivido fue real?

LUCÍA CORCHADO ROMANO. "DÍA 34250". PRIMER PREMIO, 1º Y 2º ESO. CURSO 2018-2019


El sol se levantaba por el horizonte, como todas las mañana de primavera, el ambiente era caluroso y húmedo. Trina se despertó cuando los rayos solares le golpearon en la cara, era su despertar matutino. Se levanto despacio, cual tortuga, se frotó los ojos y bostezó un par de veces. Caminó hasta la puerta para salir al exterior, quería ver como amanecía. Trina vivía en un acantilado al lado del mar, ella sola. No tenía familia, vecinos ni amigos, pero no le importaba, le gustaba su vida.

Después del espectáculo de luces y el sonido de las sucias olas rompiendo que la naturaleza la regalaba todos los días, volvió a entrar en casa y se vistió. Una camisa de tirantes holgada y unos vaqueros. No desayunó, se despertó sin apetito, pero eso era normal. Cogió su bicicleta y bajó el camino que llevaba a un poblado, un viejo poblado. Calles sucias, basura por todas partes, ni un solo niño en la calle. Trina detestaba ese lugar, las personas que había por la calle eran marionetas tristes y sin color, pocas muy pocas marionetas. Los habitantes ya no salían a pasear, jugar, cantar o bailar. Ellos tan solo corrían para no llegar con retraso a su trabajo, su estúpido y aburrido trabajo. Con su bicicleta Trina recorrió cada calle del pueblo, como todas las mañanas. No necesitaba nada, solo quería observar, observar como todas las casas eran iguales, del mismo gris, oler el desagradable olor de toda aquella basura, escuchar los interminables silencios y echar de menos los colores de la flores, ya que no había ninguna.

Moscas, los únicos animales que allí sobrevivían. Incluso ellas eran asesinadas por nosotros, el ser humano. Lo conseguimos, destruimos todo: Los verdes bosques, las limpias aguas, los hermosos animales, los fuertes suelos y, hemos apresado al viento que nos hizo libres. Ahora es imposible, no podremos arreglar tantos errores. Es demasiado tarde para curar a nuestra madre, nuestra no tan querida madre naturaleza. No escuchará más, ya no. Cuando el mundo entero estalle, será única y exclusivamente culpa nuestra.

ANDREA VIVAS RECIO. "UNA CARTA CON DESTINO AL SÁHARA". ACCÉSIT 1º Y 2º ESO. CURSO 2018-2019


Malpartida de Plasencia, 13 de agosto de 2018.

Querida mamá: ¿Qué tal estáis? Yo estoy descubriendo muchas cosas nuevas este verano, y mi familia de acogida se porta muy bien conmigo, pero te echo mucho de menos. Todas las noches antes de dormir pienso en ti, y agarro con fuerza el colgante que me regalaste antes de marcharme.

La vida en España es muy distinta a la de allí, aquí tienen cosas que a mí me parecen mágicas, por ejemplo: todas las personas tienen pequeños aparatos con pantallas y se pasan el día mirándolos, yo aun no entiendo muy bien para qué sirven, pero Marta, mi mamá de acogida, me ha explicado que en ellos puedes ver vídeos, jugar a juegos, buscar cosas que quieras aprender… Me he fijado también en que casi todo el mundo se desplaza en coches, de esos que allí vemos tan poco. Aquí todas las familias tienen varios. También me divierto mucho jugando con los juguetes de Julio, que es un niño de mi familia muy simpático y que siempre está dispuesto a ayudarme. Además, aquí existen los centros comerciales, en los que puedes comprar cualquiera cosa que imagines a cambio de una cierta cantidad de dinero. Ayer, sin ir más lejos, me compré varias prendas de ropa y muchos juguetes que estoy deseando enseñaros. Hace poco celebramos el cumpleaños de un amigo, y comimos tarta deliciosa y le dieron muchos regalos increíbles, quedé fascinado, porque yo jamás he vivido mi cumpleaños así. Otra cosa que quiero decirte es que aquí es muy difícil pasar hambre, porque con tan solo ir a una habitación llamada despensa o abrir el frigorífico puedes encontrar cantidad de comida, es maravilloso. Pero sin duda alguna, lo que más me ha impresionado es que el dinero sale de las paredes. Sí, mamá. Como lo oyes. Mientras vas paseando encuentras unos aparatos en los que basta con teclear unos botones y te da la cantidad de dinero que desees. Es alucinante.

Además, estoy aprendiendo a decir muchas cosas en español y haciendo nuevos amigos, ojalá estuvierais aquí conmigo para vivir juntos esta experiencia, sin embargo, creo que no estáis tan bien como yo. Sé que en la última semana fue bastante complicado conseguir alimento, lo descubrí mientras veía las noticias de la televisión, que informan de todo lo que sucede en el mundo. Pero confío en ti y sé que con tu lucha y esfuerzo conseguirás sacar adelante a toda la familia, tal y como haces siempre.

Nos vemos muy pronto, mamá. Te echo de menos.

Te quiere tu hija, Malak.

PD: Muchos abrazos para el resto de la familia, me acuerdo mucho de todos vosotros. Tengo ganas de enseñaros todas las cosas nuevas que he aprendido.

RELATOS GANADORES DE LOS PREMIOS "CAÑADA REAL-MANUEL IBÁÑEZ PASTOR" EN RADIOQUERCUS


jueves, 4 de abril de 2019

XV CERTAMEN LITERARIO CAÑADA REAL-MANUEL IBÁÑEZ PASTOR

XV CERTAMEN LITERARIO CAÑADA REAL-

MANUEL IBÁÑEZ PASTOR


(Cañada: camino natural frecuentado por los ganados trashumantes.)
María Moliner, Diccionario de uso del español)


Buscando la tradicional vinculación de este certamen con la literatura de viajes, el Departamento Socio-lingüístico del I.E.S.O. Quercus convoca el

XV Certamen Literario Cañada Real

con las bases que siguen:

Podrá participar todo el alumnado del I.E.S.O. Quercus de Malpartida de Plasencia.

Los textos deberán presentarse en DIN-A4, con una extensión mínima de treinta líneas, mecanografiados a doble espacio.

En esta ocasión será vuestra imaginación la que viaje, nosotros con ella, donde vosotros queráis, pues el tema del relato es libre.

Los trabajos deberán ser inéditos. La participación se realizará mediante el sistema de plica: el sobre se depositará en un buzón habilitado al efecto en la Conserjería del Centro. En dicho sobre se hará constar XV Certamen Cañada Real así como la categoría por la que se participa. Dentro del sobre se incluirá el relato con seudónimo y un sobre más pequeño. En el exterior de este sobre más pequeño se escribirá el seudónimo y en el interior se incluirá una ficha con los datos personales del alumno (nombre, apellidos y grupo).

La fecha límite para la recepción de trabajos es el 29 de abril

Se establecen un primer premio y un accésit en sendas categorías correspondientes la primera, a los alumnos de 1º y 2º de E.S.O y 1º de PMAR; la segunda categoría, a los alumnos matriculados en 3º , 4º y 2º de PMAR. El primer premio de cada categoría tendrá un valor total de 90 euros (60 en metálico y otros 30 en un vale para material escolar). El accésit de cada categoría será de 40 euros. Los premios constarán de su correspondiente diploma acreditativo. El fallo se hará público el 10 de mayo, Día del Centro, en la Biblioteca.

Los concursantes ceden sus derechos a la Dirección del I.E.S.O. Quercus para la posible edición de los textos, tanto en publicaciones del Centro como ajenas al mismo, en todo caso sin ánimo de lucro.
La participación en el concurso supone la total aceptación de las bases antedichas, aplicadas por un jurado constituido por los profesores del Departamento Sociolingüístico cuyo fallo será inapelable. Los relatos ganadores lo serán por unanimidad o al menos con el voto de una mayoría de 7 miembros del jurado. En su defecto los premios se podrán considerar desiertos. El jurado se reserva la posibilidad de hacer menciones especiales con diploma pero sin dotación económica.
Cualquier duda que pudiera surgir sobre las presentes bases se puede consultar con los profesores del Departamento Sociolingüístico.

Un año más nuestro patrocinador será Manuel Ibáñez Pastor (Don Manolo), antiguo profesor de Sociales del centro.


Malpartida de Plasencia, 4 de abril de 2019 - Departamento Sociolingüístico ( I.E.S.O. Quercus)


martes, 8 de mayo de 2018

CLARA MATEOS GUTIÉRREZ. "UNA VIDA MEJOR". PRIMER PREMIO. 3º Y 4º ESO. CURSO 2017-2018



La luz salía por el horizonte, pero yo llevaba despierto ya muchas horas. Caminaba en silencio con mi padre. Juntos pero solos. No hablábamos, cada uno iba perdido en sus pensamientos. Yo, por mi parte, imaginaba la nueva vida que tendríamos, la nueva casa, los nuevos amigos. Mi padre caminaba cada vez más rápido, ya era casi de día y tendríamos que detenernos. No era seguro caminar de día, así que nos escondíamos y parábamos a descansar. A papá no le gustaba descansar, decía que era una pérdida de tiempo, y que a ese paso nunca llegaríamos a nuestra nueva vida, pero no podíamos arriesgarnos a ser vistos, nos llevarían de vuelta a nuestro antiguo hogar, donde no queríamos volver.

Llevábamos muchos días caminando, perdí la cuenta en el día diez, porque no estaba seguro si después del diez iba el once o el doce. El día ocho cuando me dormí mamá todavía estaba con nosotros, pero el día nueve, cuando me desperté, había desaparecido. Papá dijo que ella ya había llegado a la nueva casa y a la nueva vida. Recuerdo que me enfadé mucho, ¿por qué ella ya estaba allí? ¿por qué ella ya había llegado y nosotros teníamos que seguir caminando? ¿por qué no nos había esperado? ¿ya no nos quería? Tardé varios años en darme cuenta de lo que en realidad había pasado.
En aquel entonces era muy pequeño, pero aún así podía darme cuenta de que papá estaba triste, aunque intentara disimularlo. Antes de que mamá se fuera, papá nos contaba todas las noches una historia mientras caminábamos, o tarareaba alguna canción que solía escuchar, o simplemente me cogía la mano y sonreía. Después del día nueve papá no volvió a hacerlo. Intentaba sonreír, yo le sonreía de vuelta, pero volvía a poner su mirada triste en la lejanía cuando creía que no miraba.
Era ya el momento de descansar. Papá encontró un escondrijo muy agradable, un hueco entre dos rocas que nos guardaba del viento helado y desde el que nos daba el sol. Ahí no tenía frío. No quería irme de allí para seguir caminando en la fría noche.
Aquel día, por primera vez desde que empezamos el viaje, me atreví a preguntarle a mi padre cuál era el lugar exacto al que nos dirigíamos. Él no me estaba mirando, no podía ver su cara, pero tuve claro que lo había sorprendido. Estuvo varios minutos en silencio y cuando se dio la vuelta pude ver que una lágrima había recorrido su mejilla. Intentaba sonreír, pero yo, con tan solo seis años que tenía por aquel entonces, ya me había dado cuenta de que algo no iba tan bien como había querido creer hasta ese momento. No dijo nada por un rato, solo me miraba, intentando decidir si era o no buena idea contestarme. Cuando se decidió a hablar, lo hizo con lágrimas en los ojos, pero con una sonrisa de verdad, de esas que no había vuelto a poner desde el día nueve. Dijo: “Nos dirigimos a una vida mejor.”
Después de eso no quiso hablar más, pero yo me di por conforme, al menos por un tiempo.
Poco a poco fueron pasando los días, cada vez hacía menos frío, pero yo no podía ver ningún avance. No tenía un mapa y no podía ver a dónde nos dirigíamos, pero cada vez estaba más convencido de que no llegaríamos a ninguna parte. El paisaje iba cambiando lentamente. Cada vez había más vegetación y, durante varias noches, caminamos a lo largo de un río. Habíamos pasado tantas noches caminando que poco a poco iba olvidando mi antigua casa. Los recuerdos se mezclaban con mis fantasías, y ya no sabía si mi casa había tenido un asombroso tobogán desde mi ventana o un terrorífico sótano con cascos y máscaras graciosas que había que ponerse algunas noches. No podía recordar a mis amigos, uno era muy gracioso, de eso estaba seguro, pero no podía recordar si tenía o no la piel verde y unas pecas rojas muy graciosas. Tenía una vecina a la que le gustaban mucho los animales, sobre todo los perros, los dragones y los pájaros gigantes.
Muchos días después papá anunció que habíamos llegado, y tenía razón. Detrás de una alta alambrada había muchísima gente, todos estaban muy juntos y no parecían muy contentos, pero había niños con los que podría jugar. Ninguno tenía la piel verde y pecas rojas, tampoco había ninguna casa con un tobogán enorme y nadie tenía de mascotas a dragones o a pájaros gigantes, pero aquello era mucho mejor que lo que habíamos dejado atrás.
Han pasado muchos años ya desde entonces y hace tiempo que comprendí el motivo real por el que dejé mi casa. Hay gente mala en el mundo que me arrebataron mi hogar y a mi familia, pero también hay gente buena, que me ayudó a encontrar mi nueva casa y que se convirtió en mi familia. Mi padre tenía razón, nos dirigíamos a una vida mejor.





DENÍS IZQUIERDO MARTÍN. "LAS LOCAS PLANTACIONES DEL GRANJERO". PRIMER PREMIO. 1º Y 2º ESO. CURSO 2017-2018


En mitad de una pradera en Texas, había una pequeña granja. En ella vivía un granjero de apariencia robusta y desgastada, que era vegetariano y por lo tanto no tenía ningún animal en la granja, a excepción de su perro, Ladridos. Tenía un pequeño huerto, en el que cultivaba todo tipo de plantas para alimentarse.
Un día salió de su casa dirección al pueblo, que se encontraba al sur, para comprar sus semillas, cuando llegó se percató de que la tienda a la que iba siempre estaba cerrada. Desesperado por la situación, preguntó a un vagabundo que había junto a la tienda, si conocía algún otro lugar cercano donde poder comprar sus semillas y éste le habló de una tienda no muy lejana, al norte. Así pues, fue allí, la tienda tenía un aspecto derruido y estaba oscura, al entrar, preguntó por las semillas y el dependiente, que era muy extraño, se las entregó. De camino a casa, se dio cuenta de que las semillas que acababa de adquirir eran diferentes de las que solía plantar, pero no le dio demasiada importancia y las plantó de todas formas. Pasado un tiempo empezó a suceder algo extraño en la tierra y de repente salieron del suelo dos patatas que, además de ser verdes tenían vida, las hortalizas extrañadas y sorprendidas por hallarse en un lugar desconocido para ellas, decidieron irse, pero entonces, el perro que estaba por allí, las vio y comenzó a ladrar, el granjero, sobresaltado, salió a comprobar lo que ocurría, encontrando así a Ladridos moviéndose alrededor de las asustadas hortalizas. Hubo un momento de calma y expectación y tras sus gritos, empezaron a correr, mientras el perro y el granjero les perseguían con intención de alcanzarlas para poder encontrar una explicación al suceso. Las hortalizas, muy hábiles, encontraron un lugar donde ocultarse de los que, a sus ojos, parecían gigantes perseguidores. Asustadas y en silencio, esperaron el momento oportuno para poder salir de allí, entonces apareció una pareja de ratones sobre los que montaron para huir del lugar, que suponían, los ratones conocerían a la perfección. El granjero sin saber muy bien lo ocurrido tras la fuga de las hortalizas, siguió buscando sin éxito.
El sol se escondía tras las montañas, llamó a Ladridos y mientras se dirigían a casa se planteó la idea de que las plantas que cultivaba y comía tenían vida propia y sentimientos, pero suspiró y decidió dejarlo en que era imposible y que quizá hubiera sido solo fruto de su fantástica imaginación.

NATALIA TORRE DÍAZ. "EL VIAJE INESPERADO". ACCÉSIT. 3º Y 4º ESO. CURSO 2017/2018


Cuando yo era niña soñaba en viajar a un mundo lleno de árboles, pero no árboles cualquiera, estos no tenían ramas que van de un lado para el otro con hojas verdes que se caen en otoño, estos eran...
En una cálida tarde de verano, donde el sol calentaba las aguas de los ríos que fluyen por la ladera y desembocan en una piscina natural, estaba yo sentada en mi hamaca debajo de un árbol cualquiera viendo como los niños disfrutaban de sus flotadores de plástico y lamentándome de mi infancia perdida.
Pasaban las horas y yo seguía en la misma posición. Ya notaba como el lado derecho de mi cara se empezaba a quemar gracias al sol tan radiante que estaba ese día, y decidí marcharme.
Al llegar al cruce más próximo, el sol empezó a desaparecer tras unas nubes negras que venían del este. Cuando me dispuse a mirar si venían coches, un rayo cayó enfrente de mi y me nubló la vista. Tras pasar cinco minutos de este magnífico fenómeno, recobré la vista de nuevo y me dispuse a seguir. Ya no estaba en el mismo cruce de antes, con ese sol tan luminoso escondido tras unas telas negras. Me encontraba en el sitio menos esperado, en un lugar que estaba siempre presente en mis sueños de pequeñita.
Se caracterizaba por que los árboles no eran como los que te encuentras plantados en la acera de tu calle, o en el parque, ¡no!. Estos no tenían ramas que van de un lado para el otro con hojas verdes que se caen en otoño, estos eran mucho más grandes y bonitos, con el tronco de caramelo y en su parte más alta, un enorme algodón de azúcar de diferentes colores.
En ese momento no me creía nada de lo que mis ojos estaban viendo, pero me picaba la curiosidad de subirme a uno de esos árboles y probar ese delicioso y apetecible algodón.
Me puse a mirar de un lado a otro a ver si encontraba algo donde subirme para poder alcanzarlo, pero no veía nada, así que decidí escalarlo.

lunes, 7 de mayo de 2018

CELIA TEJERINA TOMÉ. "BRILLANTINA". ACCÉSIT. 1º Y 2º ESO. CURSO 2017/2018



Mi nombre es Katie, soy una chica de veinticinco años, apasionada de la música y el baile, amante de los libros y un desastre total del orden y la limpieza. Resido en la región central de Suecia, en la bella ciudad de Estocolmo.
Mi familia se dedica a la elaboración de gran variedad de panes y dulces artesanales, negocio creado por mis bisabuelos y que a día de hoy, sigue en funcionamiento gracias al trabajo y esfuerzo de mis padres. Ellos soportan diariamente jornadas laborales de hasta doce horas y no tienen días de descanso. Siempre fui, soy y seré su mayor admiradora, pues son el vivo ejemplo del sacrificio. Desde muy pequeñita siempre soñaba con ser una gran bailarina y me pasaba las horas frente al espejo practicando nuevos movimientos y dejándome llevar por la imaginación. Los días que no tenía colegio, ayudaba en casa amasando pan o vendiendo dulces, pero mis pies no podían parar de moverse, por eso me apodaron “Brillantina”.
Con tan solo seis años mis abuelos me regalaron mi primer vestuario de danza y me apuntaron a la prestigiosa “Royal Academy” dirigida por la famosa coreógrafa Marie Willians. Tan sólo había diez plazas para un total de 500 aspirantes. Todas las niñas llevaban meses preparando las pruebas de acceso para conseguir ser una de las elegidas, pero ese no era mi caso, ya que yo practicaba sola en casa y sin ayuda de nadie.
Y llegó tan esperado momento: “apenas había dormido en toda la noche, la cabeza me estallaba, mi voz se cortaba, mis piernas temblaban y mi mirada se nublaba.”
De repente escuché mi nombre, era mi turno...



Al cabo de un mes, llegó una carta certificada a casa. La remitente era Marie Willians, directora de la Academia. Era la comunicación de que había sido seleccionada. Mi madre no pudo contener su emoción al leer la carta y rápidamente las dos nos fundimos en un fuerte abrazo. Sabía que eran buenas noticias.
En esta academia pasé los primeros seis años de mi carrera profesional, compaginando estudios y baile. Pero no todo fue tan fácil como parecía; pronto llegaron las envidias y desprecios por parte de algunas compañeras: Alison, Charlotte y Megan, las chicas más populares. Sus burlas eran continuas, sus bromas pesadas, sus insultos groseros y su comportamiento inadecuado.
Apenas quedaba una semana para la actuación final “City of Stars” y yo fui la elegida como bailarina principal junto a Charlotte y Megan, como secundarias. Había trabajado duro para conseguirlo. Pero algo lo impidió:
En uno de los ensayos finales, Megan había colocado en mi sitio del escenario una pasta deslizante, y cuando me proponía a dar el salto final, mi cuerpo se precipitó al vacío y caí desplomada al suelo desde una altura de dos metros. Cuando me desperté estaba en el hospital...
Había pasado dos semanas en la UCI y todo empezaba desde cero. El fuerte impacto sufrido me hizo perder el 15% de la movilidad de mi cuerpo y los médicos me aconsejaron dejar el baile. Fue el peor momento de mi vida.
Con 15 años y tras casi tres de intensa lucha, yo, “Brillantina” vuelvo a los escenarios y como bien indica mi nombre, brillé como una estrella. Mi tesón y fuerza me llevaron a conseguir una beca en el “Théâtre des Variétés” de París y fue mi gran salto a la fama. Empecé a ser una conocida bailarina y viajé por los mejores teatros del mundo.


Actualmente, y tras años fuera de Estocolmo, regresé a casa junto a mis padres. Mi madre enfermó de cáncer y me necesitaba a su lado.
Ahora, soy yo la directora de la “Royal Academy”, aunque su nombre fue sustituido por “Royal Brillantina Academy” en honor a mi trayectoria. Desde mi llegada, cambié por completo las normas de funcionamiento interno, para que ninguna de mis alumnas pasaran por lo que yo pasé. Juntas, formamos una gran familia y aprenden los verdaderos valores de la vida: respeto y educación hacia los demás.


jueves, 15 de marzo de 2018

XIV CERTAMEN LITERARIO CAÑADA REAL-MANUEL IBÁÑEZ PASTOR


XIV CERTAMEN LITERARIO CAÑADA REAL-MANUEL IBÁÑEZ PASTOR

(Cañada: camino natural frecuentado por los ganados trashumantes.)
María Moliner, Diccionario de uso del español)

Buscando la tradicional vinculación de este certamen con la literatura de viajes, el Departamento Socio-lingüístico del I.E.S.O. Quercus convoca el
XIV Certamen Literario Cañada Real
con las bases que siguen:
Podrá participar todo el alumnado del I.E.S.O. Quercus de Malpartida de Plasencia.
Los textos deberán presentarse en DIN-A4, con una extensión mínima de treinta líneas, mecanografiados a doble espacio.
En esta ocasión será vuestra imaginación la que viaje, nosotros con ella, donde vosotros queráis, pues el tema del relato es libre.
Los trabajos deberán ser inéditos. La participación se realizará mediante el sistema de plica: el sobre se depositará en un buzón habilitado al efecto en la Conserjería del Centro. En dicho sobre se hará constar XIV Certamen Cañada Real así como la categoría por la que se participa. Dentro del sobre se incluirá el relato con seudónimo y un sobre más pequeño. En el exterior de este sobre más pequeño se escribirá el seudónimo y en el interior se incluirá una ficha con los datos personales del alumno (nombre, apellidos y grupo).
La fecha límite para la recepción de trabajos es el 18 de abril
Se establecen un primer premio y un accésit en sendas categorías correspondientes la primera, a los alumnos de 1º y 2º de E.S.O; la segunda categoría, a los alumnos matriculados en 3º , 4º y 2º de PMAR. El primer premio de cada categoría tendrá un valor total de 80 euros (50 en metálico y otros 30 en un vale para material escolar). El accésit de cada ciclo será de 25 euros. Los premios constarán de su correspondiente diploma acreditativo. El fallo se hará público el 27 de abril, Día del Centro, en la Biblioteca.
Los concursantes ceden sus derechos a la Dirección del I.E.S.O. Quercus para la posible edición de los textos, tanto en publicaciones del Centro como ajenas al mismo, en todo caso sin ánimo de lucro.
La participación en el concurso supone la total aceptación de las bases antedichas, aplicadas por un jurado constituido por los profesores del Departamento Sociolingüístico cuyo fallo será inapelable. Los relatos ganadores lo serán por unanimidad o al menos con el voto de una mayoría de 7 miembros del jurado. En su defecto los premios se podrán considerar desiertos. El jurado se reserva la posibilidad de hacer menciones especiales con diploma pero sin dotación económica.
Cualquier duda que pudiera surgir sobre las presentes bases se puede consultar con los profesores del Departamento Sociolingüístico.
Un año más nuestro patrocinador será Manuel Ibáñez Pastor (Don Manolo), antiguo profesor de Sociales del centro.
Malpartida de Plasencia, 15 de marzo de 2018 - Departamento Sociolingüístico ( I.E.S.O. Quercus)